viernes, 14 de abril de 2017

Teléfono

Por fin Vilma ha recibido un teléfono de juguete, así no tiene que hablarle a la palma de su mano cuando llama a su amiga. Primero le lanza unos reproches. « Porque no estabas en el arenero ? » No se sabe qué responde para justificarse Heloïse. No se puede leer nada en la cara del Fisher-Price que desde 1961 está escuchando con los mismos ojos como platos y la misma sonrisa resplandeciente, las conversaciones más extrañas. Casi tengo ganas llamar Hungría. Según el poeta Hungría está lejos y no soy yo quien va a contradecir a Attila Jozsef. No obstante, el aparato vintage radiante de buen humor inspira confianza. Dichas en ese auricular rojo, incluso las frases más ordinarias se convierten en chistes estupendos. Marcados en ese disco de teléfono, incluso los números mudos desde hace mucho tiempo empiezan a responder.

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